jueves, 11 de junio de 2009

"LA CHICA DE AYER" SE QUEDARÁ SIN MAÑANA



Estoy acostumbrado a hablar de series y cine yankee, y es como si no existiese para mi otro mercado, pero resulta es que la crisis no afecta a nuestros vecinos del charco incluso en plena huelga de guionistas. A pesar de todo ello me dispongo a comentar una serie que por su calidad narrativa y visual merecía ser valorada, no por mi lógica irreverente sino, por su despunte inusual.


Vivimos en un país donde series como “Aída”, “Los Hombres de Paco”, “Física o Química” y la más tolerable por mi y decente “El internado” triunfan como productos puramente comerciales seguidos por un público altamente adolescente y fiel, dando bombazos de audiencia semanalmente, lo cual hace obvio hacía donde deberíamos enfocar el cine español sus productos para conseguir más taquillazos, para surgir de una crisis permanente y tomar una política de cine comercial que tanto necesita, independientemente de su calidad obviamente cuestionable. Me gustaría resaltar que pese a su falta de ritmo narrativo y sus buenos medios, “Hospital Central” merece un cotizado respeto debido a sus ya diecisiete temporadas, independientemente del grato recuerdo que grabo de esta serie.


Cuando hace dos meses descubrí que se iba a realizar el remake español de la gran serie, emitida en Antena.neox, Live on mars, en su versión inglesa fue todo un éxito, y la versión americana solo ha durado una simple temporada, sentí una ilusión contenida, tenía tanto miedo a ver un producto adolescente que ni me digne a cuestionar su fiabilidad, pero como siempre me gusta construir mis propias opiniones, y le di la oportunidad que se merecía, conseguí sentarme delante del televisor como cuando de pequeño esperaba un capitulo mas de DragonBall y simplemente me quedé de piedra al comprobar que un remake era hecho a medida de los actores y más aún de la historia de nuestro país. Solo con un capitulo descubrí que sería una serie donde sacar jugo por todos lados, con unos personajes secundarios muy pulidos en sus interpretaciones, unos escenarios solo comparables a la calidad de la serie “Cuéntame” y un Ernesto Alterio (a veces sobreactuado) correcto, teníamos una historia para enganchar.


Todo lo escrito en el anterior párrafo se va al purgatorio, al descubrir que una serie de calidad no ha sido renovada por cifras de audiencia, y por no vender una serie adolescente. En este país no hay cabida para productos de calidad que hagan pensar al espectador, por lo que me hace pensar que la gente se sienta delante de tu TV a la hora del Prime Time para dormirse y quiere productos visualmente atractivos, superficiales y bonitos.


Los productores de la series ya tuvieron previsto que si no renovaban la temporada, filmarían un cierre de la serie completo, lo cual hace entender el enfoque tan internacional que han pretendido dar a esta serie, pero jugando siempre en casa.


Siempre guardaré el recuerdo grato de la escena de Samuel Santos despertando en el pasado con Bohemian Rapshody de fondo y dándole un ritmo poético perfecto. Guardo la esperanza que muchos productores hayan aprendido algo de esta serie que van a tirar a la basura, y que nunca piensen que vivió a la sombra de “Cuéntame”, porque son dos series completamente diferentes.

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