jueves, 7 de enero de 2010

Donde viven los monstruos. Una incerteza para el público en general.




En un afán de creernos que el videoclip es una cosa que funciona, resulta que nos encontramos con resultados totalmente desencajados e incoherentes, no siempre disfrutamos de ver un cuadro, un edificio, una danza, una pieza musical, un poema, etc. Por lo que obviamente no siempre disfrutaremos de ver una película en todo momento siempre nos surge la duda de “¿qué más puede pasar?”



Lo que pasa con Spike Jonze, es que no es un incomprendido, se hace el incomprendido, ya que un videoclip es una aberración musical y muchas veces no vienen a cuento, un subproducto de una elaboración surrealista elaborado para aquellas personas que saben apreciar belleza en los rasgos más ilógicos. Quizás a veces soy un hombre de tópicos, pero a mí el cine me gusta coherente, unido y rítmico, elementos totalmente carentes en esta cinta.

La película narra la historia de un niño incomprendido que en un arrebato  de desquiciada locura se encuentra asimismo en un mundo de monstruos, que sorprendentemente son como él, desquiciados e incomprendidos. La película no posee ninguna cualidad visual, esta carente de alma y su ritmo muere al empezar. Mis expectativas eran altas y ahora están bajo tierra.

P.D: Gracias por ayudarme en la corrección, futuro colaborador...

1 comentario:

Piñata Musical dijo...

No la he visto aún, pero debo lanzar una lanza a favor del mundo del videoclip (que al fin y al cabo de eso va mi blog, al que te invito a entrar si quieres)... Quitando los habituales de grupo-tocando-delante-de-la-cámara hay algunos que no dejan de ser cortometrajes con música. Ahí están directores como Francis Lawrence (Constantine, Soy Leyenda), Tarsem (El sueño de Alexandria) o el genial Michel Gondry (Olvídate de Mí, Rebobine por favor, La Ciencia de los sueños) demostrando que, al menos visualmente, han recibido una formación impresionante.