martes, 9 de agosto de 2011

El "entretenidillo" origen del planeta de los simios.


A principios de este siglo asistimos a la nueva entrega de esta franquicia, que se inició allá por finales de los años sesenta. Tim Burton empezó su caída, cuesta abajo y sin frenos, sin contar su decente Charlie y la Fábrica de chocolate y Big Fish, siguió con unos productos mediocres que marcaron una década sin pasión, como lo fue este Remake suyo del planeta de los simios casi 10 años después de dicha cinta, ahora nos llega la rebelión de estos monitos tan cachondos, y ahora daremos descanso a los chicos de maquillaje y que todo el peso del tirón se lo lleve Andy Serkins (un Oscar ya para este pedazo de actor HOMBREYÁÁÁÁ!!), y unos muy inspirados (por una gran cantidad de cañas y arte) chicos de WETA DIGITAL.
Las historia nos cuenta el comienzo de cómo el planeta se llena de estos adorables simios. A la batuta tenemos a un director, Ruppert Wyatt que a pesar de no dominar el 7º arte ha sabido llenar la pantalla de casi dos horas de un entretenimiento (que no inteligente) puro, contándonos la vida de un médico-científico -me-molo-a-mi-mismo-y-uso-un-mono-para-ligar- obsesionado por encontrar una cura del Alzheimer para su padre y de rebote para toda la humanidad y en sus ensayos consigue con ello aumentar la inteligencia, sin control (que no preservativos), de sus Simios, llevando a sus consecuencias más fatales a toda la humanidad.
La calidad interpretativa humana, es media, consiguen su función, que es creernos la amistad del mono principal con el Simio protagonista (chiste inside). Pero DONDE realmente esta película sorprende es en la caracterización de los animales, su calidad técnica es tan profunda que a veces no distinguimos la realidad de la creación por ordenador. Las secuencias siguen un ritmo de crescendo tan sublime que no aburre al espectador y esperas que siga y siga y pasen cosas delante de tus retinas sedientas de entretenimiento.

Lo bueno: la interpretación de Cesar el simio protagonista, y la calidad técnica de ellos.
Lo Malo: los prescindibles humanos y sentir el deseo de su absoluta extinción.

FREAKMETER: 6.5/10

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