viernes, 24 de agosto de 2012

Crítica: El legado de bourne, mancillado…



Hace ya unos cinco años vimos el “cierre” de una saga prolífica y bastante correcta en un genero ya olvidado, que es el del thriller de espías, algo muy atractivo si se sabe como hacerlo, crearlo y, sobretodo, narrarlo.

Aaron Cross es creado por el programa Outcome. Los agentes de este programa no han sido diseñados para asesinar, sino para funcionar en solitario en misiones altamente arriesgadas, sin embargo, el programa Outcome se convierte en un peligro cuando la historia de Bourne pasa al dominio público.

Tony Gilroy, guionista y director de esta película, apunta maneras en los primeros compases, solapando el final de la tercera entrega con una investigación paralela sobre otros agentes. Le pasa lo mismo que a la cinta inicial de la saga, se estanca en cuanto el protagonista debe asumir el lastre de la compañera femenina, interpretada por Rachel Weisz con una total desgana, con la diferencia de que este personaje no aporta NADA, si en cambio el que interpretaba Franka Potente en la primera entrega. Las cintas de Paul Greengrass (El mito y El ultimátum de Bourne) juegan en otra liga.

Por otra parte nos encontramos a Edward Norton, el cual intenta imprimir carisma y fuerza a su interpretación, pero se queda en agua de borrajas, es un papel demasiado intenso al que no está a la altura.

Jeremy Renner, un actor al cual hemos ido descubriendo, gratamente, en los últimos años, asume el papel del protagonista principal de la historia, mostrándose como lo que es, un buen actor de acción dispuesto a mojarse. Recibe un guion flojo y poco intenso, y en la primera parte le imprime valor y fuerza, pero es cuando se desbocan los acontecimientos cuando hace lo que realmente puede con lo que le dan. Él está a la altura, su historia no.

En conclusión: El legado de Bourne, es una película que entretiene en su visionado, pero perfectamente olvidable, lo único que provoca es un cierto rechazo al venir de una saga tan frenética y espléndida.  Su final precipitado te hace querer huir de la sala del cine…

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