miércoles, 1 de agosto de 2012

[Especial Prometheus] Alien el 8º pasajero, oscura supervivencia del horror.



Hace ya 33 años, Ridley Scott sorprendió a propios y extraños con una cinta, a priori, de ciencia ficción. Dicha película ahora se considera un clásico del cine de terror, más que de cualquier otro género.

La nave Nostromo regresa a casa después de unas prospecciones de minería, pero la nave se detiene automáticamente en un planeta donde captan una señal de origen desconocido, su obligación por ley es parar e investigar dicho origen, pronto descubrirán que no están solos, y en el espacio nadie puede oír sus gritos.

Su director, creo que no hacen falta muchas presentaciones, es Ridley Scott, artífice de obras tan deslumbrantes, como Blade Runner, Gladitor y otras obras correctas como Thelma y Louis, Black Hawk derribado, se caracteriza siempre por esa iluminación tan natural y oscura. Sus ambientes son inquietantes y sus cámaras fijas hacen que no veamos lo que nos puede horrorizar y a la vez juega con la mente del espectador para que se imagine lo peor.

Así es Alien el 8º pasajero, una película oscura, tensa y de una factura más que correcta. Revisionar esta cinta siempre es un placer para los sentidos, algunos aspectos es atemporal, por ella no pasa el tiempo, pero otro encuentras irregularidades propias de una época distinta a la contemporánea, véanse algunos elementos tecnológicos futuristas propios del siglo pasado. Pero aun así es vibrante. Su forma de mantener la tensión en algunos momentos raya la locura, a veces queremos que maten ya al protagonista y nos den algún momento de respiro pero no es así, quizás se podría puntualizar que a veces esto hace que sea lenta la escena pero son momentos escasos.

En el reparto encontramos a una Sigourney Weaver, jovencita y bastante guerrera, que no permitirá que ningún hombre se le suba a la chepa, y controlará la situación de principio a fin. Ian Holm (Bilbo Bolsón en cierta película de cuyo nombre no logro acordarme) es el científico excéntrico, que tendrá un papel importante en el desenlace de la película, y una actuación portentosa y fría.

Las recreaciones del planeta, sus decorados, todos hechos a mano en una época donde lo artesanal era tan importante, son obras de arte para la vista. La criaturita, el alien, es un traje hecho a medida para un bigardo de 2,10m de altura, tan imponente que incluso ahora sigue dando miedo, por mucho que otras basuras cinematográficas se empeñen en desmerecerla (Alien Vs Predator).

Mención especial tiene el gatito, que tan perfectamente colocado está en el guion y tantos quebraderos de cabeza provoca a los protagonistas.
También cierta escena con un radar provoca más de un saltito.

En conclusión: Alien el 8º pasajero es una obra maestra de los clásicos del cine de terror, oscura y psicológica. Ridley Scott rodó una cinta de terror original justo antes de rodar otra obra maestra, Blade Runner.

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