sábado, 22 de diciembre de 2012

Crítica: El Hobbit, la mejor fantasía sobre Tolkien jamás filmada.



Nueve años han pasado ya desde que en 2003 Peter Jackson cerrara su particular visión sobre una de las obras de fantasía más complejas de la literatura (con permiso de Canción de hielo y fuego), El Señor de los Anillos. Tras tres grandes películas de aventuras, las mejores en décadas, todo el mundo se preguntaba qué pasaría con el anterior escrito de Tolkien, El Hobbit, una historia de aventuras más infantil y entretenida.

Pues bien, después de años de luchar por unos derechos de autor muy conflictivos y pasando por cambios de director, el propio Peter Jackson cogió las riendas de la gran producción. El añadido es que Guillermo del Toro se unió al elenco para crear el mundo de Tolkien y sus enanos.

La historia comienza contándonos el declive del reino de los enanos y cómo en su exilio forzado intentarán recuperar su reino de un terrible dragón, Smaug. Tendrán de su lado al gran mago Gandalf y a un hogareño hobbit, Bilbo Bolsón.

Admito que un servidor no esperaba nada de esta película, quizás un simplemente “más de lo mismo”. El craso error de dividirla en tres entregas causó una repulsa entre muchos seguidores de las anteriores películas, los cuales no entendimos la razón por la cual un libro de poco más de trescientas páginas debía relatarse en nueve horas de metraje. Pero comparaciones a parte y después de haber visto las primeras tres horas, solo puedo concluir, que aún queda mucho por contar.

Peter Jackson es como esas madres de familia, aquellas que te preparan con ese amor y tesón los mejores platos de cocina y tras nueve años su sabor sigue siendo tan cautivador como siempre. La entrega que profesa durante todos los minutos de la filmación es tal que en cada esquina de la tierra media vemos pureza. He leído en muchas críticas el autoplagio de cada plano y la poca valentía a la hora de filmar; sobre esto no estoy de acuerdo porque básicamente el estilo es el mismo que funcionó en las anteriores entregas y que en mi opinión es el acertado. Muchas películas de aventuras durante estos años han achacado los mismos errores, una falta total de entrega por parte de producción y actores. La fantasía que ha rodado Jackson ha sido un fan art con doscientos millones de dólares y el resultado es completamente espectacular. No estamos ante la calidad de El Señor de los Anillos, esto es algo diferente y más entretenido.

Por otra parte no pude más que armarme de paciencia y esperar días para disponer de la mejor sala disponible. El visionado se convierte en algo superlativo cuando se hace en los famosos 48 fps, una definición más pura de imagen y movimientos, un sonido envolvente como el Dolby Atmos y un 3D que, a pesar de no ser el mejor, es de los más conseguidos.

La dirección de actores siempre ha sido algo característico de Peter Jackson, consiguiendo una interpretación en conjunto increíble. Martin Freeman como Bilbo, nos recuerda a un neurótico ermitaño obligado a vivir una aventura increíble y conseguir un tesoro inesperado. Andy Serkins y su Gollum, cada vez es más realista y cautivador. Y los enanos, un increíble grupo que nos da la diversión y el coraje. Los mejores momentos de interpretación nos los brinda sin duda Ian Mckellen como Gandalf, oírle decir que siente miedo nos sobrecoge a todos. Las palabras de lealtad y recuerdos sobre un hogar perdido nos provocan un nudo en la garganta.

Aunque aún queda mucho por mostrar, lo más increíble sobre esta historia nos sorprenderá a todos y el camino tomado es el correcto. Quizás se echa en falta en algún momento no tener un villano definido y estar durmiendo la mona, pero cuando surja disfrutaremos de una aventura realmente emocionante. Queda mucho por contar.

La increíble factura de todas las criaturas de la Tierra Media nos sumerge en una de las mejores fantasías creadas para el séptimo arte. Es, de lejos, la mejor película de este año 2012 y posiblemente la mejor película de lo que llevamos de década.