miércoles, 6 de febrero de 2013

Lincoln, recreación histórica encomiable.



La nueva película de Steven Spielberg se estrena con más de un mes de retraso pero aun así siempre se le recibe con los brazos abiertos. El director capaz de parir grandes obras del entretenimiento (Indiana Jones y Parque Jurásico entre otras), también es capaz de crear obras muy personales y serias (Múnich, 2005).

En 1865, mientras la Guerra Civil Americana se acerca a su fin, el presidente Abraham Lincoln propone la instauración de una enmienda que prohíba la esclavitud en los Estados Unidos. Sin embargo esto presenta un gran dilema: si la paz llega antes de que se acepte la enmienda, el Sur tendrá poder para rechazarla y mantener la esclavitud; si la paz llega después, cientos de personas seguirán muriendo en el frente. En una carrera contrarreloj para conseguir los votos necesarios, Lincoln se enfrenta a la mayor crisis de conciencia de su vida.

La película es grandiosa e inmersiva, nos sentimos teletransportados a un pasado del cual todo ser humano debe sentirse avergonzado y nos muestra el retrato de un personaje histórico, reverenciado y gran pensador heroico, que en ocasiones es consciente de su magnitud. En momento se torna muy densa pero tan absorbente que al final resulta conmovedora.

El Óscar ha de ser, indiscutiblemente, para Daniel Day Lewis. Hace suyo cada gesto del presidente sintiendo cada palabra y el estresante trasiego político de la narración parece apenas despeinarle, mostrándose en momentos hasta divertido y en otros muy trágico. El elenco de secundarios es de los mejores vistos en mucho tiempo, compartiendo este mismo adjetivo con la grandiosa Los Miserables, Tommy Lee Jones merece otra distinción, por muy mayor que se le vea ya su fuerza y carácter no conocen parangón en la interpretación.
Me duele decir que la banda sonora de John Williams, el maestro entre maestros,  pasa muy desapercibida antes la poderosa técnica de una fotografía impecable y una dirección incuestionables.

En conclusión: Lincoln es el poderoso retrato histórico de una época convulsa, tan bien narrado y caracterizado que bien podría usarse para las futuras clases de historia.