viernes, 22 de marzo de 2013

Crítica: El atlas de las nubes, un laberinto de sensaciones.



Trece años han pasado ya desde que se estrenara la gran película de ciencia ficción Matrix, la cual sorprendió en las salas de cine de medio mundo mostrando el camino a seguir en los años venideros sobre como filmar obras de acción y efectos especiales sentando unos precedentes inolvidables. Todos vimos en los hermanos Wachowski un renacer, su potencial superaba todo lo visto hasta la fecha. Esperábamos en sus películas posteriores unas cotas de calidad inimaginables, pero defraudaron. Sus secuelas no estuvieron a la altura y así fueron tratados en sus posteriores trabajos, pero este último, en el cual nos centramos, ha sido maltratado a lo largo y ancho del globo injustamente.

Conjunto de varias historias que se desarrollan en el pasado, el presente y el futuro, cada una de ellas está contenida en la anterior, y todas están enlazadas entre sí por pequeños detalles. Basada en la excelente y compleja novela de David Mitchell, la tarea de plasmar cada uno de los relatos se antojaba difícil y los hermanos Wachowski echaron mano de la ayuda de un tercer director, Tom Tykwer, del cual podemos apreciar los tramos más intimistas de la película, y dejando así la parte más espectacular del metraje a los hermanos, genios pioneros del virtuosismo visual.

El reparto cuenta con un elenco de actores de talla mundial para poder así estar a la altura. Nos encontramos a diferentes personajes de las tramas encarnados por los mismos intérpretes, a veces forzando un maquillaje ridículo, y otras bordando hasta el cambio de sexo. Cabe destacar el impresionante trabajo de Hugo Weaving, en algunos de los papeles más camaleónicos, y un Tom Hanks marcándose una breve escena memorable con cierto crítico literario. Du-na Bae interpreta a Somni 451 de una manera inconmensurable, y la historia más profunda, el compositor del sexteto, es a la vez la más sentida.


Un trabajo mental intenso de tres horas que te premia con una gran promesa emocional. Una película osada, de imaginación sin límites y efectos visuales impresionantes.

No hay comentarios: