lunes, 29 de abril de 2013

Crítica: Iron Man 3, El hombre tras la armadura.



Comienza la nueva ronda de películas de los estudios Marvel, tras Los Vengadores (no he tenido valor aún de hacer una crítica sobre ella), la nueva cinta de la llamada Fase 2, Iron Man 3, se estrena una semana antes que en Estados Unidos. Considerando que todo este universo pertenece a la Disney, hay que sentarse respirar hondo y esperar entretenimiento.


El descarado y brillante empresario Tony Stark/Iron Man se enfrentará a un enemigo cuyo poder no conoce límites. Cuando Stark comprende que su enemigo ha destruido su universo personal, se embarca en una angustiosa búsqueda para encontrar a los responsables. Este viaje pondrá a prueba su entereza una y otra vez. Acorralado, Stark tendrá que sobrevivir por sus propios medios, confiando en su ingenio y su instinto para proteger a las personas que quiere.

Incuestionablemente nos encontramos ante la mejor entrega de la saga, aunque muchos podrían decir que el protagonismo otorgado en Los Vengadores bien podría valer como Iron Man 2.5. Shane Black (guionista de Buddies Movies como El último boy scout y Arma letal) hilvana un guión algo cuestionable en los momentos dramáticos, pero perfecto en la parte cómica. Dando a Tony Stark los momentos que se merece e incluso reinventándose a sí mismo, dejándolo solo en medio de la nada, lo cual podría ser una copia del primer acto de la primera entrega, pero aquí se mejora. Las debilidades del genio de la armadura de hierro están a flor de piel tras los hechos acontecidos en Nueva York (si no habéis visto Los Vengadores ya, es la tercera vez que la nombro, mover el culo...). Robert Downey Jr. siempre ha sabido como meterse en su papel, tan magistral como siempre, flaqueando en los momentos dramáticos intentando conectar con su lado infantil. La inseparable Gwyneth Paltrow tiene sus momentos de gloria y constituye el gran amor de nuestro vengador ¿favorito?. Guy Pierce, con una actuación correcta, surgirá como un antiguo demonio que debía haber sido amigo.

De villanos anda la cosa y en esta saga han sido muy mediocres, siendo claro vencedor el de la última parte. El Mandarín, interpretado por un único Ben Kingsley, será el azote de una sociedad convulsa y atacará directamente el corazón más profundo de nuestro héroe.
El libreto escrito para la ocasión nos tiene reservada la mejor parte en un giro asombroso y muy aplaudido, convirtiendo el tramo final en algo difícil de sobrellevar. Los dos primeros actos constituyen una muestra del arte del entretenimiento y la traca final devalúa la cinta. Aunque la pirotecnia nos resulte de lo más eficaz, esto constituye la última aventura de Iron Man y ha sido terminada con prisa. Estamos ante un personaje de carisma legendario y terminar así ha sido estropearlo un poco.
No os perdáis la escena final post-créditos ya que constituye una alegría añadida.


Bryan Tyler compone una partitura descriptiva e intensa en muchos momentos, dejando atrás el pasado macarra de las anteriores cintas. Hay que decir que al menos un tema de AC/DC se ha echado en falta.

En conclusión: Iron Man 3 constituye la mejor parte, la más divertida, devaluada por un final ridículo y pasteloso. Aún así el conjunto es más que satisfactorio. Marvel ha sabido impregnar el espíritu de Los Vengadores en ella y así debería ser en el resto de la películas que le sucederán.

Especial Iron Man en Wiido6.com: